La ruta más larga

Cayó al suelo entre sonido de cristales y salpicaduras de su propia sangre. Espantadas por completo las risas y la diversión en la feria ambulante, se formó un círculo de curiosos en torno a él. El joven macilento, tendido de bruces a la salida del laberinto de espejos, solo acertó a balbucear que habían sido diez años de pesadilla en busca del puesto de algodón de azúcar.
Anuncios

12 thoughts on “La ruta más larga

  1. He de confesar que cuando lo escribí también me reí un montón y es que, a pesar de la peripecia del pobre, me imaginaba precisamente eso, un tebeo de los de antaño. Es una satisfacción que te haya gustado, José Antonio.
    Un abrazo.

    Me gusta

  2. He de confesar que cuando lo escribí también me reí un montón y es que, a pesar de la peripecia del pobre, me imaginaba precisamente eso, un tebeo de los de antaño. Es una satisfacción que te haya gustado, José Antonio.
    Un abrazo.

    Me gusta

  3. Hay qué ver lo pueden llegar a soportar algunos por un capricho goloso. Ese debe ser como yo, que cuando me extravío me resisto a preguntar con los que se me cruzo y prefiero encontrar yo solo el camino.
    Humor tan breve como ingenioso. Todavía conservo la sonrisa puesta.
    Un abrazo.

    Me gusta

  4. Hay qué ver lo pueden llegar a soportar algunos por un capricho goloso. Ese debe ser como yo, que cuando me extravío me resisto a preguntar con los que se me cruzo y prefiero encontrar yo solo el camino.
    Humor tan breve como ingenioso. Todavía conservo la sonrisa puesta.
    Un abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s