REEMPLAZO

La primera versión de este micro tenía un final diferente. El anciano volvía, encantado, a la llamada de la empresa. Creo que esta va más acorde a los tiempos actuales:

REEMPLAZO

Escupe el mondadientes tras el banco de herramientas del garaje. Le queda la Harley y el consuelo de que su pequeño Nicholas se ha convertido en un ingeniero de telecomunicaciones de la leche. «Cabrones, solo tengo sesenta y seis… tenía aún mucho que ofrecer a la empresa».
Nick, el soldador, fue el primero. Le siguieron Jonás, Mike, el pedorro de Smitty… Todos retirados por máquinas de última generación y nombres extravagantes. Él había aguantado firme en su puesto, pero llegó la “Leviatán 200” y lo despidieron como a los demás.
Suena el teléfono y lo coge con desgana.

—¿Volver al taller? […] ¿Un pirata informático? […] —Un solo vistazo a la Harley es suficiente—: Que le jodan… jefe.

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14 thoughts on “REEMPLAZO

  1. Buen relato, espero que esto les sirva de lección a todos aquellos empresarios que crean que las maquinas nos reemplazarán. Coincido con las compañeras, este final es mucho mejor. ¿O tal vez es porque es lo desearíamos decirles muchas veces a los nuestros?

    Besos y abrazos.

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  2. Buen relato, espero que esto les sirva de lección a todos aquellos empresarios que crean que las maquinas nos reemplazarán. Coincido con las compañeras, este final es mucho mejor. ¿O tal vez es porque es lo desearíamos decirles muchas veces a los nuestros?

    Besos y abrazos.

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